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Análisis y BI · 5 min

Cuando una reunión empieza discutiendo de dónde sale una cifra, el problema no es el gráfico: es que nadie escribió qué significa.

Hay cuadros de mando, hay gráficos y hay colores. Y aun así, la reunión empieza con alguien preguntando si ese número incluye las devoluciones. Cuando eso pasa cada mes, el cuadro de mando ha dejado de servir: la gente vuelve a pedir el dato por correo, que es justo lo que venía a evitar.

El problema casi nunca es la herramienta

Se suele atribuir a la herramienta, y se cambia. Al cabo de unos meses vuelve a pasar lo mismo en la herramienta nueva, porque lo que faltaba no era una función: era un acuerdo. Ninguna herramienta puede decidir por ti si un pedido cancelado cuenta como venta.

Una métrica no es una fórmula, es una decisión

Definir una métrica es contestar preguntas que parecen menores hasta que alguien las hace en voz alta. Para «ingresos del mes», por lo menos estas:

  • ¿Cuenta cuando se firma, cuando se factura o cuando se cobra?
  • ¿Qué pasa con las devoluciones y los abonos: restan del mes original o del mes en que ocurren?
  • ¿Impuestos incluidos o no?
  • ¿Qué se hace con los pedidos de prueba y las cuentas internas?

Ninguna respuesta es objetivamente correcta. Lo que sí es objetivo es que tiene que haber una, escrita, y que el cálculo viva en un solo sitio. Si cada informe la implementa por su cuenta, las diferencias reaparecen en cuanto alguien toque uno.

Después el panel es la parte fácil

Con las definiciones acordadas y calculadas en un único lugar, montar el cuadro de mando deja de ser un proyecto y pasa a ser un rato. Y la reunión empieza por la discusión que interesa, que es qué hacer con el número, no de dónde sale.

Un dato en el que nadie confía cuesta lo mismo de producir y no sirve para decidir nada.

Cómo trabajamos el análisis y el BI

Siguiente paso

¿Esto te suena a tu caso?

Escríbenos y lo miramos con tus números delante, que es cuando esto sirve de algo.

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